Julia Isabel (II)
Era
1929 y ella era una mujer adelantada a su época, sus virtudes eran más que su
belleza, verla entre las fincas, las carretas y lo peones era la norma, hablar
con los encargados de finca pidiendo cuentas del personal, las horas y las
cajuelas no era de extrañar, en un mundo de hombres una mujer con tanta
gallardía asusta, e intimida, y para los encargados de fincas ella era una
amenaza que les impedía cobrar un poquito más por el café recolectado, a como
pudo se las ingenió para hacerse un par de pantalones
-
¡Pantalones! ¿Hija mía pero que te pasa?, estas llevando muy lejos esto del
trabajo de hombres, deja eso para tus hermanos que te necesito conmigo en casa,
las costuras a cuatro manos salen mejor y más rápido, de café y cajuelas se
encarga tu padre -.
¡Mi
padre! Si, con él podría negociar la necesidad de tenerme en la finca.
Los
azahares del café estaban brotando, el perfume saturaba el ambiente, no hay
mejor paisaje sobre la tierra que esa mañana soleada, cierra los ojos siente el
calor en su espalda que eriza su piel, la brisa en su rostro, toma un fuerte
respiro y abre sus ojos, mientras su padre dibuja una pequeña sonrisa, ella
aprovecha. - Necesito que hables con mi madre! Dile cuanto me necesitas aquí
contigo, que ninguno de mis hermanos se puede hacer cargo de mis labores y que
en quién confías es en mí, por favor papá no quiero quedarme en casa, – le
ruega entre sollozos- No puedo ir en contra de lo que mande tu madre, si
quieres ir a las fincas conmigo te debes de hacer cargo también de las
responsabilidades en casa-.
Se
equivocó su negociación no fue lo que esperaba, pero al menos le dejaba abierta
la posibilidad de estar en las fincas, limitaría sus labores a las costuras en
las noches y en la madrugada se iría a las fincas cuando se entregaban las
fanegas, hizo su plan en la mente y sonrió como quién se sale con la suya.
Y
lo logró, entre semanas se dividía entre costuras y cajuelas de café, pasaron
semanas y años, la bonanza en su familia crecía, su padre conocía de su trabajo
veía su esfuerzo, como se dividía entre las labores con su madre, los encajes
las costuras los velos y vestidos.
¿Esto es amor?, o ¿qué es este sentimiento que te invade te eleva y te deja en el aire, cayendo lento?, si estoy segura que esto debe ser amor, porqué así, solo con una mirada…

Y al final pudo con todo. Quizás de aquí la frase «quien quiere, puede».
ResponderEliminarBesos.