Te deseo, buenas noches !
Era una noche fresca después de una tarde lluviosa, ella trabajó
desde las 6 am y apenas le iba dar tiempo de llegar a cenar, eran las 9:30pm la
cocina cerraría a las 10:00pm. El, la había notado todo el día en el hotel,
como subía y bajaba para reunirse con el personal, sus movimientos ya los tenía
grabados, los gestos que hacia al hablar, como se asomaba por encima de los
lentes para ver de lejos, como humedecía el labio inferior, se sorprendió de
estar pensando en detalles como esos, que tenía esa chica que captó su atención?
Casualidades que no los son tanto, como quién orquesta una sinfonía para al
final darse el placer de escuchar la canción que deseaba. ¿Qué haces a esta
hora cenando? Aquí solo yo tomo la cena tarde!! Ella ni se sobresalto, cerró el
libro que tenía sobre la mesa, acomodo su flequillo y le volvió a ver
desgranando una sonrisa de asombro, -solo el gerente tiene derecho a cenar
tarde aquí- . No es eso, a esta hora solo a mí me guardan comida, pero déjame ver
que hacemos, él tenía que buscar una razón para justificar su acercamiento.
Ella tendría uno 25 años, joven de pelo cortísimo con un fino
flequillo sobre los ojos, de silueta espigada, con una voz fina como un susurro,
tenía tres días de estar trabajando en el hotel en la época de más lluvia, y le
quedaba una semana de trabajo. Esa noche apenas logro llegar a tomar una ducha
y salir en carrera a cenar. Veía por el enorme ventanal que enmarcaba la playa,
ya la lluvia había terminado y era una noche clara de luna, el mar estaba inquieto
y sonaba las olas al reventar entre las piedras. Hay trabajos soñados, hay
momentos planeados y hay situaciones que te hacen permitirte ciertos placeres. –te
tengo una sorpresa- se incorporó El, y se sentó a su mesa sin ser invitado,- es
solo esperar unos minutos y llega la cena- . Una casual conversación de trabajo con los
avances del día, con el plan para el día siguiente, las principales mejoras, y
proyectos que debían desarrollar para llegar a sus objetivos. Ella lo notó, los
gestos con sus manos, todo El tenía un movimiento cuando hablaba, como se
echaba para tras cuando se reía, las arrugas en las comisuras de sus ojos, el
vello en el borde externo de la mano, como movía sus labios cuando quería hacer
énfasis en algo… Ella se sorprendió de estar pendiente de tantos detalles,
quien era ese hombre?
Llegó la cena, no habían ni pasado 15 minutos y parecía que eran más,
para ser la cena que te guardan, el atún en salsa de mango esta como recién hecho!
Le espeto ella con una mirada sagaz, El
terminó su bocado solo para sonreír y decirle –provecho!-, una conversación
amena, entre risas y coqueteo disfrutando de la química que hace cuando se
conoce a alguien con tus mismos intereses, - yo estoy clara de que quiero y
vos?!-
Te seguiré
hasta el final
entre los musgos del bosque
te pediré tantas veces
que hagamos nuestra la noche.
entre los musgos del bosque
te pediré tantas veces
que hagamos nuestra la noche.

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