Escribir para recordar
Hay momentos que son determinantes para empezar a darle
forma a una historia, a un momento o a un recuerdo, son fugaces como
pensamientos, como ideas de algo que pudo ser, la memoria tiene la capacidad de traerte a
la memoria olores y sensaciones como escenas específicas, suele suceder en los
momentos menos esperados y es justo cuando no tienes lápiz o una libreta a mano
menos una portátil o algún recurso que te ayude a luego poder plasmar esa
maravillosa historia que escribiste en la mente esa noche de insomnio, que es cuando justamente cuando aparecen la mayoría de las buenas ideas para escribir. Pero por
qué escribir? para que hacerlo, al fin no hacerlo por necesidad es una ventaja,
no sentir la obligación para poder facturar, tener que garantizar un hit un
éxito o por lo menos una buena idea con la cual varias personas se
identifiquen, para que al final el escrito valga el tiempo que le dedicaste, no
escribir para agradar, ni para vivir, entonces para que escribir? Que insomnio
mas desgraciado al final todo esto tendría un sentido si les dijera que es el
resultado de una noche de copas, de neuronas alcoholizadas chocando entre la
holgura craneal que provoca el alcohol en la cabeza, todo es bueno, todo es
bonito y para que escribes?
No
pretendo ser escritora, no quiero vivir de esto, siento que eso arruinaría el
placer con el cual recurro a este mecanismo de escape, que es poner por escrito
de mi puño y letra lo que pienso, lo que siento y sobre todo lo que
recuerdo, ¡ESO! por eso escribo esa es mi realidad, eso crea esta necesidad,
plasmar un momento como lo recordé, como lo sentí justo en ese momento en que
mi mente tiro un haz de luz sobre algún momento vivido, es darle eternidad,
darle vida y no confiar de esta mente que vuela y sigue viviendo, es
sentir que no voy en espiral día con día sino que tengo un hermoso caos a
cuestas del cual me rió un rato, lloro otro poco y sobre todo me avergüenzo la
mayoría de los casos ... esa es la razón del espacio esa es mi motivación para
escribir.
Hace
días tengo un recuerdo en el pecho, que subió a mi cabeza y anda ahí como
pregonero en momentos de ocio en donde la mente recurre a recordar o divagar, el
vuelve me revolea y se va, no era concreto, fue, tenía nombre y apellido y
estaba cada vez más en un pasado olvidado y enterrado, pero una realidad lo
materializo aquí en mi presente y más por necesidad que otra cosa lo contacte,
no podría llamarlo no sabría que decir, pero el poder de escribir sin mostrar ningún
sentimiento es fácil, ahí no se nota la ansiedad, ni los ojos que no saben a dónde
volver a ver. No sé quién serias en mi presente, pero si estoy segura de quién quería
que fueras, aunque ahora pensándolo con la cabeza fría no estoy ni segura si
ahora te conozco.

Comentarios
Publicar un comentario