La decepción no mata... enseña!!
Hay veces que te encuentras con el pasado
de una manera que te duele, que vuelves la cara, y no quieres ver lo que tienes
de frente, que te haces el loco como si no fuera contigo, por qué quieres
esquivar o evitar un encuentro que sabes que será incómodo para los dos... ese
es el sentimiento incomodidad.
Esta historia será de hace casi 20 años o mas yo tenía acaso 15 años cuando pasaba frecuentemente al mini súper a comprarme un
frescoleche y unas galletas, o una cocacola y unas papas, lo que sería mi
merienda de ese día, el cajero era un chico de unos 18 años se notaba que podría
ser su primer trabajo, siempre me encontraba una sorpresa, unos chicles, un
chocolate, unos confites, algo pequeño pero siempre un regalo, hasta que un día
en un vuelto me encontré el número de teléfono de él anotado, que nervios que vergüenza,
que de todo, guardé el papelito como un tesoro, recuerdo los ojos verdes y los labios
finos, un pelo lacio tirado de lado perfectamente peinado, al día siguiente prepare
un papelito con mi número y lo pensé tanto en entrar a comprar la merienda ...
creo que pasé de lejos, y lo evite hasta que un día había olvidado por que no
pasaba y en carrera entre... y el encuentro fue inevitable, -¡¿ esperé que me
llamara ?! me dijo y apenas le escuche, yo no supe que responder y le dije que
no había encontrado el momento, y le di mi número envuelto en un papelito, en
ese momento los celulares eran ciencia ficción en las casa había un solo teléfono
y en casa todos se daban cuenta cuando te llamaban... el sí llamó esa tarde, la
conversación fue más que todo del cole los exámenes y las vacaciones próximas,
para esas fechas yo salía de viaje a visitar unos amigos y ya pasaba al minisuper
y conversaba un rato con él, el viernes antes de salir de viaje me dio una bolsa
llena de chocolates kiss y un par de pastillitas para evitar los mareos... algo
que le había contado en la conversación aquella tarde por teléfono, como
afectaba la altura y el viaje. Recuerdo ese vacío en la pancita al sentir esa
atención al detalle, serían dos semanas incomunicada y luego de regreso al cole
ya para los exámenes finales. La siguiente semana nos compartimos un par de
fotos, y me contó que dejaría de trabajar en el minisuper, se había comprado
una moto y le proponían un trabajo como mensajero que le pegaban más, ese año
entré en espiral de exámenes, la universidad y él comenzó a diluirse con el
tiempo, al final de ese año ya era la novia de Jorge y a él le vi un par de
veces en su moto como mensajero de una farmacia, nunca más me volvió a llamar,
no supe nunca más nada de él... hasta el sábado pasado que me dirigía con mi
esposo a la casa de mi mamá y era tanta la presa que tuvimos que irnos por
calles alternas... y pasó en su moto y paró justo al lado del carro mientras hacíamos
un alto, creo que no me reconoció o que no logró verme... yo si le vi es el
mismo y los recuerdos se me revolvieron, como el tiempo no ha pasado por él… seguía siendo el mismo haciendo lo mismo...
mientras a mí la vida me ha traído me ha llevado y me ha tirado de aquí para
allá... no podría verle de frente, y ahora puedo imaginarme mi vida sin esta
historia... no la impactó en lo más mínimo y divagando en quién sería yo a su
lado estoy segura que sería la misma, no me hubiera sacrificado, no hubiera
cambiado nada… ahora quien sería él? si estoy segura que sería otro estoy segura
que yo hubiera potenciado todas sus metas sus sueños y anhelos tal como lo hago
con mi marido…
...hay un
juez llamado tiempo que pone a todo y a todos en su lugar

Me gusta, y envidio, esa seguridad que tienes.
ResponderEliminarBesos.
Espero poder contagiarte un poco
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