Volver al primer amor
Hoy es el mejor día para escribir
esto, porque hemos celebrado en casa el día del libro y hemos sacado toda
nuestra biblioteca infantil a la sala, los niños han elegido su libro favorito
y de un libro que ya es una reliquia leímos un cuento, ellos lo eligieron
porque son los cuentos que leemos para ir a dormir, es una edición de 1994, yo
iba a cumplir 11 años, cuando le pedí con toda la ilusión a mi mamá que me
comprar un libro, en ese entonces el Periódico La Nación para las vacaciones
sacó un suplemento de cuentos en sus sección de niños, Zurquí, yo recorrí
pulperías y casa de vecinos para coleccionarlos, al final de las vacaciones no
salió suplemento solo un anuncio de un libro infantil que estarían vendiendo,
fue el primer libro mío, ya a esa edad me había leído los libros que encontraba
por casa, por dicha mi madre había tenido que llevar un curso de literatura
costarricense y desde los 8 años a los 12 ya me había leído todos los
requeridos por su curso, algunos hasta los re leí.
Aprendí de sensaciones, como cuando
tienes un libro que tiras al final del montón porque tiene ese no sé qué, que
no te atrapa, después de un par de experiencias me propuse siempre terminar un
libro, para poder decir es una completa porquería... de principio a fin..!!.
También cuando lees un buen libro y te quedas un rato sin leer porque tienes
temor a leer un mal libro que te quite "ese buen sabor de libro", he
llorado amargamente y me he quedado en capítulos por varios días sin avanzar
solo para vivir un duelo, me he inventado finales perfectos y muchos libros me
han decepcionado, pero sobre todo creo que lo mejor que nos deja leer es
esto... esta libertad de poder escribir.
Por aquí vuelvo a mi primer amor, y
no es mi primer novio, es ese sueño de niña que entre cobijas se metía con tres
libros. Hasta que pude leer deje de tener miedo a dormir sola, desde que leo
quiero escribir, y leyendo me he permitido libertades como no dormir durante
toda una noche por que el libro me atrapa, por ese sueño existe el blog, por
esa necesidad de dejar una evidencia, de hacerlo por placer... placeres
que me llenan de plenitud, no quiero nunca encarcelar este oasis a donde
recurro cuando ese sueño de niña recuerda y busca contar una historia, de la
mujer que es ahora.
Si llegaste aquí de casualidad, si te
has leído todo el blog, si de repente te leíste un par de post, seguro me
conoces porque aquí está mi historia, un abrazo desde el recuerdo, que tengan
siempre un buen libro y un buen recuerdo a donde ir cuando necesiten paz.

Me ha llegado tu abrazo. Espero que a ti también te llegue el mío.
ResponderEliminarBesos.