Volviéndonos a armar

Imagen de Destinyblue fines ilustrativos

Vivimos en un país hermoso, con bosques y playas, a estas alturas del año ya estaríamos más que remojados en agua de sal y sacándonos arena del pelo y las orejas, ya nos habríamos dado un baño de bosque y fijo nos hubiéramos mojado bajo un aguacero viendo las mariposas morpho libres en la naturaleza, esa era nuestra normalidad, era lo que hacíamos y no nos dábamos cuenta que vivíamos en un puro viaje, hasta que de manera literal nos pararon la bicicleta, de este nuevo estilo de vida los niños se han adaptado tan fácil, empezamos  rutinas y nos inventamos retos, cada día hacemos algo nuevo, ya vemos películas, ya no más animadas , comemos palomitas con bolitas de queso, ya Juli no toma más chupón y dejó la leche por la lechita con chocolate, Ernesto ha desarrollado un apetito voraz... a tres platos por tiempo, vamos descubriendo nuevos sabores y nuevos alimentos que con él ha sido todo un reto, ya hasta rellena los pantalones. Julia en cambio empieza un pleito sin precedentes con la comida, ella que de todo comía ha dejado de comer ahora se la pasa comiendo solo arroz, cuando quiere algo lo pide, pero ya no es la maravilla que fue cuando le ponía el plato con todo y se lo comía sin chistar, ahora se volvió selectiva. pequeñas luchas que vamos lidiando día con día. Ernesto ya se aburrió de la escuelita, y a mí se me agotaron las técnicas pedagógicas que he obtenido por osmosis de los videos de YouTube, descarto enseñanza de mis vocaciones, no puedo no me da la paciencia.

 

Hoy hice un alto en una semana dura, cansada y con múltiples altibajos, como guarda uno memorias, recuerdos como acumula años a cuestas y maneja una normalidad, que ya no es, poco a poco nos vamos recuperando como quien arma un rompe cabezas y va por ahí recogiendo piezas y viendo si encajan... y me sorprende como he podido prescindir de algunas piezas de ese rompe cabezas, pero me han hecho necesitar de manera desesperada otras que ni me imaginaba, nos muestra nuestra vitalidad y como tomamos decisiones en nuestras vidas de continuar con amistades y con rutinas por paz mental... no me he equivocado en las decisiones que he tomado y esta cuarentena me lo muestra... me faltan mis amigos, mi familia escogida, las amigas que desde la infancia nos conocemos... mis amigos de años, quiero una cena, un café y una plática eterna, quiero ver la sonrisa de Juju y como se arrugan la comisura de sus ojos, unas copas con Eri y Bri y llegar a casa al amanecer, quiero un almuerzo con mis compañeros de trabajo todos los 9 en una mesa comiendo y pegando los codos pero muertos de risa. Justo antes de que la emergencia se diera, los compañeros del cole empezaron un grupo en whatsapp que se ha vuelto en una necesidad básica, para reírnos, ayudarnos y vacilarnos, ahí pasamos recetas, antojos que van desde galletas hasta tragos, morimos de risa cuando preguntan por la misa dominical y derrepente salen con recetas de galletas o con unas  fotos viejas, ahí vamos acumulando días de esta cuarentena con la esperanza puesta en vernos, tomarnos los tragos y pegarnos la fiesta por necesidad. 

¿Cual es el fantasma que cada noche nace de nuevo en el hombre y cada día muere?... seguimos de noche aunque salga el sol...


Creo que esta entrada quedo un poco compleja como con crisis existencial, depresión y un poquito de esperanza...


Comentarios

  1. Yo creo que esta entrada es el reflejo de lo que vivimos estos días, esta situación absurda de tan increíble y extraña que no creería sino fuera porque todos la estamos viviendo.

    Besos.

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