Días para llorar
En general y a pesar de haber pasado por momentos angustiantes siempre
he procurado tener una buena actitud, no de manera falsa sino convencida de que
la situación mejorara, que no hay atardeceres más hermosos que cuando sale el
sol después de un día de lluvia, esa siempre ha sido mi premisa, más para
mantener la calma y sobre todo no caer en espiral hasta ese hoyo oscuro de
tristeza y depresión en donde creo nunca haber estado, pero conociéndome que
soy de emociones fuertes e intensas, la depresión fijo me haría polvo, por eso
siempre le evito y le paso de lejos, como quién sabe que ahí está, que si! la
situación es triste y angustiante pero no me voy a consumir en eso.
De adolescente cuando me sentía mal, encerrada o frustrada y ya no podía
manejar la situación decidía que tendría un día para estar triste, para llorar
y dejar que esos sentimientos afloraran, ya cuando comprendes de hormonas y
estados de ánimo muchas cosas tienen mayor sentido, pero bueno esa era mi válvula
de escape que no todo es felicidad en la vida y menos en la vida de una adolescente, pero me permitía
solo un día, después buscaba motivos para ocupar la mente, y a donde recurría
frecuentemente era a pintar, dibujar, o bailar así pasaba mis días entre triste
pero motivada.
Esta nueva realidad que estamos viviendo y nos ha tocado ingeniarnos
con las uñas a sobrevivir emocionalmente, también nos plantea la necesidad de
esas válvulas de escape, un sábado en la noche después de terminar un trabajo
monumental que nos ha tocado en la escuela, y a la hora de almuerzo Julia ha decidido
tirar su comida porque no quería, y yo salí de la cocina y afuera me he sentado
a llorar, sin sollozar, solo me corrían las lágrimas por las mejillas, no
lagrimillas noveleras, eran chorros como quién tiene años de no llorar (que
ahora me lo planteo y creo que si antes de eso perfectamente pueden ser 6 años de
no llorar por desconsuelo) me levante me seque y cuando volví los niños estaban
asustados, " te vimos llorar mami", si mamá también llora y se siente
triste y no es para hacerlos sentir mal, es parte de enseñar que también nos
podemos permitir la tristeza en la vida, esa noche pasaron asustados todo el
rato hasta la hora de dormir, cuando les pregunte que pasaba, se echaron a
llorar los dos, "es que te hicimos llorar mamá !", no mis amores la
tristeza es un sentimiento real, que hay que dejarla ser pero hay que ponerle
un límite, nadie es responsable de tu tristeza... mamá no ha tenido un buen día
pero no es por culpa de uds.
Por qué le damos tanta vuelta a una mala situación, que a veces las cosas simplemente no salen, por qué tenemos que salir al mundo diciendo que si se puede, que mira las cosas de casa, el trabajo, la escuela, el kinder poca cosa que me apaño con todo !! eso es una putada pero que hay que sonreír, que susceptibilidad podemos herir si decimos que las cosas no van bien, que ya no sabemos cómo manejarlo, que si me tengo que plantear una decisión entre la escuela de mi hijo y mi trabajo, me inclinare por mi trabajo, que me hace mala madre, pero no me puedo permitir ser mala profesional, que necesito mi trabajo, porque cuando alguien nos pregunta cómo estás ? se intimida cuando dices no muy bien !! que a mí se me nota la cara de loca cuando digo que estoy bien y tengo un cañazo de mierdas entre pecho y espalda, pero como ahora no nos vemos, esto del teletrabajo no funciona para las tele emociones y tele situaciones y así las cosas... me permito un día para llorar para sentir que a pesar de que lo doy todo no alcanzo y quiero que la situación sea otra, pero no puedo hacer nada, entonces lloro y me permito ese sollozo desconsolado que solo trae la tristeza...
… y así vamos con 77 días de confinamiento, y no, no he dejado la
escuela de Ernesto ya lee y se sorprende cuando logra comprender la palabra que
lee... "TO-MA-TE... tomate mamá !!"
Te entiendo perfectamente y comparto cada una de tus palabras.
ResponderEliminarBesos.