el recuento de los daños...
Este año de bajas hemos tenido varias, un año increíble que nos acercó a muchos y nos alejó de los más queridos, nos hizo sentados de un solo para que definiéramos nuestras prioridades y nunca tan claro como este año, si no habíamos entendido por otros medios nos hicieron entender. Nos enfrentó a retos a nuevas realidades y necesidades desde el punto de vista más básico... comer, trabajar (los que continuábamos con trabajo) y mantenernos a salvo... como una familia prehistórica escondidos en una cueva... es una de las imágenes que he tenido en la mente toda esta pandemia, desde que estallo a modo mundo mundial, como estos hombres y mujeres de la prehistoria nos daba pánico salir... nos podía comer un tigre dientes de sable ... nos enfrentó a la muerte inmediata y sin piedad... y lo peor de todo en soledad.
Ha sido un año donde nos bajaron la casa
en ruinas, para hacer de nuevo la casa de acuerdo a otras reglas y otras
necesidades y no a nuestro gusto... nos pateó la salud, nos dieron por donde más
nos duele, nuestros viejos, padres, madres, abuelos los cimientos de las
familias, fue una completa desestructuración personal, familiar, de salud, economía
y gobernanza, lo estamos sufriendo todos, he pasado días tratando de encontrar
una palabra que describa este año... que no sea “mierda o caca...” y me ha
costado tanto, hasta que una crisis personal me hizo llegar a mis raíces
cristianas... propiamente al libro de Job ... el libro de las plagas y la
lealtad, hace años me propuse ser una cristiana agnóstica... no me congrego
pero permanezco en una constante comunicación con Dios, se quién soy para El...
y El sabe que es el centro de mi universo gravitacional... es algo personal, no
te voy a predicar de mi creencia y mucho menos voy a refutar las tuyas... así
cada quien en su rollo. Pero bueno al caso... es que 15 días en el
hospital me hicieron pensar ... y llegar al punto de la gratitud... es el año
de la gratitud... nos dimos cuenta de todo lo que teníamos, ya ahora somos conscientes
de todo lo que hemos dado por sentado sin agradecer, como por ejemplo el simple
hecho de respirar sin miedo a contagiarnos y morir...
De esta manera este año pandémico, que se
llevó la salud de mi padre... la mía, que nos dejó con proyectos en la agenda,
que nos enfrentó a la escuela en casa, al trabajo desde casa, y a mantener
nuestra cordura en una cuerda floja, del cual no quería escribir más... por qué
lo he llorado desesperada como nunca antes lo había llorado, me drene de
mucho que había acumulado... volví a lo básico en todo, el amor de los que amo,
mi Dios, mi esposo mis hijos, mi familia y mi familia escogida, el amor por lo
que hago, el principio en todo es eso que he puesto como mi faro... el
amor, que cuando me pierdo vuelvo a ese principio y me hace sentir a salvo y en
la dirección correcta.
Al final y a algunos días de que el año
se termine ... (el año a claro que la pandemia sigue y las condiciones en las
que seguiremos serán las mismas), sin embargo no quiero dejar que un nuevo años
empiece sin dejar por sentado que doy gracias por esta mierda de año, que me
enseño quién soy, quienes son familia y amigos, y que mi esencia está
intacta... que necesitaba drenar sentimientos y centrar mis necesidades nada más
..!!
¡Se
llevó mucho y me enfrento a retos, pero me devolvió la fe… y ese secreto de
agradecer en la riqueza, en la pobreza, en la lucha y en la victoria, en la
salud y en la enfermedad, con la convicción de que estaremos mejor y que en algún
momento entenderemos la prueba por la que hemos pasado…!
Ella salía a danzar… pequeña, única, frente
a su presencia, ella mortal e insignificante… el… El creador de los cielos y la
tierra se detenía en su paraíso para bajar a verla danzar… ¡Si Dios tiene
favoritos soy de las que se esconden bajo su túnica, porque su voluntad es
perfecta!
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