La muerte está de vacaciones
Después de una ardua jornada que no tenía
contemplada en su agenda para el nuevo año, la muerte ha tenido que trabajar
horas extras los últimos dos años, ha sido un incesante ir y venir de almas y
ver derrepente llenos los jardines del paraíso, después de habilitar salas de
espera, áreas para almas infortunadas que no se daban por muertas, ha tenido
que contratar ayuda psicológica para unos cuantos que llegan con problemas
existenciales, como que la vida se les fue y les hizo falta tiempo, ha tenido
que habilitar talleres para adaptar a la nueva normalidad no física, "Como
ser energía sin cuerpo", ha tenido que cercar su paraíso para que no
se le escapen las almas que reclaman una vida que no tuvieron. Al final del
primer año y de ver que la situación no mejoraba si no que iba de mal en peor, decidió
darse un paseo por la tierra a ver que estaba sucediendo, que no era normal, se
puso su inconfundible traje negro, unos lentes oscuros y un par de tennis que
ya conocía de los caminos de la vida.
A su llegada pudo ver a la vida en una
situación peor que la de él, las personas se aferraba a pequeñas ilusiones que
nunca se concretaron, su felicidad pendía de hilos emocionales tan frágiles que
se rompían con facilidad y mandaba más y más almas al paraíso, ya las personas
no estaban dando la lucha contra la muerte... !! Se dejaban morir fácil... no existía
apego, no había un amor por el cual vivir, no tenían ilusiones o proyectos, y
por eso estaba él, rebozando de almas en conflicto. Tomo nota y siguió su camino
por la vida.
Comenzó a analizar los motivos para vivir,
que desde su punto de vista era lo que tenía que ajustar para poder bajar un
poco el trajín de trabajo en el paraíso, que las almas tienen que llegar con
una mejor calidad de vida, para tener una buena muerte... y para poder volver a
su normal paraíso. En su viaje por la vida pudo sentir miles de emociones, la
mirada de los niños que siempre sonreían al verle... ¿porque pueden verme estos
carajillos ? y lo mas increíble... sonríen !! –Gruño- les hace feliz encontrarse
con la muerte... por qué?? No se aterran!! Ellos saben de dónde vienen,
algunos ancianos en el camino lo saludan cordialmente, como quien sabe para dónde
va... ¿pero como logran hacer ese contacto conmigo si soy La muerte?, decidió
quedarse un tiempo más para afinar su observación, y se fue a un lugar donde se
sintió en casa, todos lo saludaba, lo invitaban a sus casas, lo trataban como
de la familia, sintió el calor del sol, la textura de la arena en sus pies, el
agua tibia del mar... y respirar la brisa del mar... supo lo que es pasar sus
días en una hamaca, salir a pescar su cena, y hacer un banquete con toda la
gente justo al ocaso del día, la muerte estaba muy aferrada a su nueva vida estaba enamorada de la vida... y ambos sabían que esa relación no podía ser, la sonrisa de los niños alimentaban sus energías, la bondad de la gente, nutría su decadente espíritu,
y cuando se dio cuenta... ya la gente no moría, pero la vida necesitaba a la muerte en el paraíso!!
Ese era el secreto... encontrar en la
cotidianidad los motivos que te hagan aferrarte a tu vida! y es por eso que la muerte
tiene lugares donde irse de vacaciones, les dicen zonas azules... donde la muerte se va de vacaciones para encontrarse con la vida que alegro su espíritu.

Nunca hubiera pensado que la muerte tuviera problemas o preocupaciones. Está claro que nadie se libra.
ResponderEliminarBesos.
Mira es que ha tenido unos años de ajetreo... !! De esto de la Pandemia nadie se ha librado.
EliminarUn texto impactante. Me ha encantado, sobre todo la parte en que la gente deja de apegarse a la vida y temerle a una muerte que viene a ser uno más. Besos :D
ResponderEliminarMargarita un abrazo, te he visto como toda un estrella con tu libro. Cierto, como que le perdemos respeto a la muerte... cuando no tenemos buenas razones para vivir.
EliminarMe gusta que la muerte se tome vacacione, que se quiera tomar una pausa.
ResponderEliminarLlamó mi atención que su presencia sea vista por algunos, provocando alguna sonrisa.
Saludos.
Cuéntame quienes te parece que pueden ver a la muerte y sonreír?
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