La niña de los Anturios
No había una mañana igual a la otra, unas veces subía en bus hasta la siguiente parada, algunas decidía irse en taxi hasta el trabajo y en otras ocasiones subía caminando, lo que era su versión favorita, subir caminando por las calles de adoquines viendo las tiendas abrir y las calles llenarse de gente, cuando estaba la posibilidad pasaba por el mercado... donde estaban llegando lo carros llenos de flores, y esperar que una señora bajita, con el pelo en un enorme moño , con mejillas rojas y sonrisa eterna, la viera como ya era habitual... "niña ya le llevo los anturios", y con esa sonrisa desgranando unos dientes montados entre si, le entregaba el ramo de anturios más hermoso que armo con amor y paciencia, todos los lunes a la misma hora pasaba. Era una mujer joven, espigada, con un enorme bolso y anteojos oscuros, era la niña de los anturios ella sabía que no llegaba ni a los 25 años solo de verla... le entregaba el dinero y tomaba el ramo como quién camina al altar con su bouquet, mañanas soleadas, oscuras neblineadas, grises con lluvia, todos los lunes era la misma historia, al dar la vuelta el mismo señor tocando el acordeón, esa mañana de casualidad mientras ella pasaba tocaba "bésame mucho ", la gente camina en su propio mundo cargando sus preocupaciones, no notan quién camina a su lado, no saben que canción toca el acordeonista, no ven pasar a la mujer con anturios, caminando de prisa para tomar el bus.
Para ella, hoy es como una mañana de neblina en París.
Al llegar a la oficina, coloca los anturios en el
mismo florero, que en algún momento fue una pecera, poca agua y listo para su
escritorio, todas las mañanas el pasaba a saludar y notaba los anturios y sonreía...
Un día llego con una planta de anturios para la
oficina, y ella la dejo morir...
... no solo eran las flores.

Una historia con un final que me ha encantado. Besos :D
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