A la muerte desde el amor
Es la muerte el momento en que el alma se expande tanto, que el cuerpo no le alcanza para llegar a donde puede hacer todo lo que la haga sentir libre de ataduras, cadenas, enfermedades, juicios, para llegar a su versión más pura… es el alma la energía que nos mueve y la energía no deja de ser, entonces la muerte es la volver a nuestra esencia, no es un final es una transformación, como para que exista una mariposa tiene que morir un gusano… no es un final es volver al principio más esencial de todos. Trascender, volar libres, viajar ligeros. Con la muerte aprendemos que en el amor está la base de nuestra vitalidad … el amor se da a manos llenas, no se ahorra ni se limita, se entrega con todo lo que trae, cuidado, atención, empatía… es intimidad un abrazo sincero, besooos muchos besos … una mano en el hombro, miradas sinceras, almas desnudas, lágrimas a chorros … risas que terminan lágrimas.
Días luminosos que le ponen el techo al amor, llenos de sensaciones, experiencias que se reviven de solo recordar.. y días oscuros y grises que marcan el piso a donde no podemos llegar aún por amor, emociones que nos nublan la desilusión, la frustración, el desamor y reconocer cuando te rompieron el corazón es necesario para poner el límite al amor que entregas.
Es el amor el vehículo de nuestra transformación que cuando mi alma decida trascender de este cuerpo que la limita de juicios de la mente que la atan, que sea todos ese amor entregado como cuando soplamos un diente de león … que el amor entregado florezca y crezca y se multiplique.
Todo en esta vida con amor a manos llenas sin arrepentimientos con la certeza de que somos lo que entregamos.
En el peor momento de mi vida con amor con mucho amor, entendiendo que solo existe una máxima expresión del amor y todo lo que vibra alto … DIOS
Muy inspirado. Enhorabuena!
ResponderEliminarEs cierto, por qué la vida es el claro ejemplo y aprendizaje de amar sin reservas, sin dudas, y ese momento, esa trascendencia va a ser el momento en el que el amor se libera, y demuestra que nada de lo que se entrega se pierde, simplemente es ese gesto tan sincero hacia la eternidad
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