De placeres y otros demonios I
imagen de internet
El CAFÉ
Somos de un país tropical donde la cultura
del café es una tradición familiar, cada familia tenía su terreno donde
sembraba matas de café y cada familia tenía su recolección, maduración y
beneficiado además de un tueste y un aroma que los hacia únicos, mi familia se
forjo a café, siempre fue un proceso artesanal, pero era nuestro sabor era como
nos gustaba, era nuestra esencia y parte del legado que se heredaba, el café y
su tueste. Con el boom de exportaciones empezaron grandes empresas a intentar
comercializar el café y vender ese sabor a hogar, lográndolo en muchos países,
el café de Costa Rica tiene esa fama de saber a casa, a calidez de hogar, nos
evoca la cafetera hirviendo en la cocina de leña y ese aroma de café recién
chorreado no se cambia con otro aroma, cada familia lo toma diferente por eso
no hay un café mejor que otro... todos son diferentes en aroma en cuerpo y
color.
El placer esta relacionado con esa vena que te hace
sentir satisfacción, eso que haces o recuerdas y te saca una sonrisa, sentimos
apego a lo que nos da placer... tomar café es un placer, cuando das con esa
mezcla perfecta de la leche, el café, la espuma y el azúcar, o si lo tomas
tinto la cantidad exacta de café agua y azúcar (que en mi criterio el café es
puro, fuerte y sin azúcar como el sexo) tiene que ser un buen café para que se
deje tomar así, pero el resultado es increíble como te llena de energía, te
sonroja las mejillas y te hace sonreír de puro placer.
Lo que te da el café ninguna otra bebida te lo da,
es la devoción de todas las mañana, el cerrar los ojos con el aroma y el primer
trago, abrazar con dos manos una taza de café caliente que te da calidez,
siempre que te tomas un buen café eres consciente de cada trago, nunca se
olvida un café caliente, ya que cada trago lleva implícita esa carga de placer y recarga
de energías que no logra un té de manzanilla, el café se toma hasta el último
trago, hasta dejar la taza seca sin una gota. El café te crea esa dependencia
que generan las cosas buenas de la vida, se venera quien lo hace perfecto y en
su punto y se respeta la hora y el momento para disfrutar de una buena taza de
café, mas si esta en una mesa rodeada de amigos.
No soy amante del café y no sé diferenciar uno bueno de uno malo, la verdad. Bueno, de hecho yo lo tomo con mucha leche, así que no se puede decir que tome café, creo yo.
ResponderEliminarPero su olor me encanta. Disfruto de poner la cafetera porque sé el aroma que dejará en casa.
Besos.
Voy a buscar que buenas marcas de café puedes encontrar por allá, y te puedo compartir un par de tips para disfrutarlo. De momento con que disfrutes el aroma tenemos un buen inicio... un abrazo !
Eliminar