Julia Isabel (IV)
Meses atrás había llegado, desde
París, la hermosa hija del patrón. A sus 20 años Julia había viajado por
un par de años por tierras galas, conociendo la cultura europea y recibiendo
instrucción del más alto nivel. En una época en la cual San José dejaba notar
la completa división de clases sociales, el Teatro Nacional reunía a las
familias de las élites políticas y económicas. Esa tarde bajo de su carruaje
tirado por dos caballos criollos Julia Isabel por primera vez con un vestido y
un elegante sombrero, lanzó una mirada que inspeccionó el lugar, destacadas
familias costarricenses, se saludaban, los Volio, Montealegre, Guardia,
Oreamuno y muchos otros personajes distinguidos del quehacer político y
económico nacional, convergían en el teatro esa tarde. Después de dar
un par de pasos y al sonar el carruaje ya encaminado se
encontró con su amiga de infancia "María Felicia",
habían acordado salir esa tarde al teatro, ambas jóvenes de la
alta sociedad recién llegadas de Europa hablando ambas
perfectamente un exquisito francés.
Desde la entrada un elegante caballero de lustrosa cabellera rubia
perfectamente peinada hacia atrás, con un rostro lleno de ángulos agudos y
un ceño fruncido con un porte impresionante, zapatillas negras,
pantalón de exquisito casimir, sombrero inglés y elegante gabardina color azul su
nombre Franz, vio como bajaba y se encaminaban a la entrada del
teatro las dos señoritas, el tan puntual como siempre, su exacto reloj suizo de
bolsillo marcaba preciso las cuatro de la tarde. En ese momento sintió como
el aire se extinguía en sus pulmones, y tuvo que dar un profundo suspiro
para centrar su mirada y dar sus primeros pasos, la sutileza de las
miradas de la señorita, sus movimientos suaves, como una barca en el mar
lo dejaron cautivado, hasta que la llamada para la entrada lo ubico justo al
lado de su madre, - Entramos Franz querido ayúdame con tu brazo -, Durante
toda la obra no tuvo paz, con tal de buscar a la hermosa señorita con la que su
mirada se había topado, ¿Dónde estará ?
Después de su llegada, Julia insistió a su padre de
retomar las funciones en la finca, los dos años fuera no había hecho
nada más que agudizar su buen sentido para los negocios, tenía un olfato para
comerciar, veía las oportunidades a flor de piel. Era calculadora y fría para
los negocios y podía ver todas las oportunidades como se desplegaban
frente a ella de la mano de los negocios de su padre, Julia
definió el lujo y la buena vida que vivió junto a su madre los
últimos años en Europa, venia cargada de telas y tafetanes para iniciar el
negocio que se planteaba su madre, ante una creciente alta sociedad, los
servicios de una modista era cada vez más solicitados, y su buen tino para los
negocios aprovecharon para empezar a definir un negocio para vestir a
elegantes señoras que como ellas daban gusto a sus necesidades de
ostentación. También tenía un espíritu serio y callado, y como hija de
aquel oligarca cafetalero, en su mente también estaba el deseo de superación y
de forjar un patrimonio material, había aprendido su oficio de modista,
pero su corazón estaba en las fincas en los números y las fanegas, aún
sentía sus pulmones llenos del aroma de los cafetales floridos.
Una tarde Julia cuando de las matas de café se llenaban de granos
rojos brillantes y un aroma dulce invadía el aire, se enfundo en sus
pantalones, se hizo su moño y se escapó del taller de costura, caminó toda la
finca para llegar a la casa del capataz, al llegar se encontró un hombre
sencillo robusto, con una frente amplia tanto como su sonrisa, sus ojos
denotaba vergüenza mezclada timidez, pero su sonrisa delataba que su corazón no
dejaba de palpitar, "niña Julia que hace ud aquí, ahorita viene su
papá por los recibos de la mañana” "vengo a revisar cuantas fanegas está
dejando la finca, ¿Belisario mis hermanos está haciendo un buen trabajo?"
. El hombre bajo la cabeza, y se alzó de hombros, niña Julia las cosas han cambiado
mucho desde que usted se fue, aquí sus hermanos no ponen un pie, esta llegando
mucho extranjero a coger café ya uno ni los conoce ni sabe de qué familias
vienen, naditica de eso, su papá ya está cansado y entre mis hermanos y yo
hemos tenido que ir aprendiendo ahí a jupazos que somos duros como un
tablón, pero mire yo he estudiado y aquí llevo el libro de cuentas,
dijo señalando su cabeza. Julia abrió grandes los ojos y se llevó sus
brazos cruzados al frente, "bueno tendré que seguir
escapándome las tardes para la finca como al principio Belisario,
" "Señorita pero todo está bien yo a su papá le cuido la
espalda" "si lo sé pero no estaría mal tallar un poco la rienda,
que en mi cabeza tengo las cuentas y esta finca no está sacando ni la mitad de
lo que producía."
El viernes en un carruaje tirado por un hermoso caballo negro se bajó
una elegante señora vestida de sedas y encajes Doña Laetitia Baudrit con
su rostro agudo y su ceño fruncido, mujer de la alta sociedad, había nacido en
Francia y junto con sus esposo había empezado en el negocio de exportar café , conocía
a Doña Soledad, antes de su viaje a Europa, ella fue la encargada de gestar el
viaje y le brindo todas las recomendaciones necesaria para asegurar que su
viaje sería confortable y placentero y a su regreso esperaba encontrar un
poquito de sus orígenes en los encargo que le había hecho.
"Mujer pero que bien te han sentado los aires del viejo continente"
"Laetitia amiga que alegría verte, aún no me repongo del viaje y del asombro
de los bellezas que vivimos, Julia Isabel viene como toda una dama de la
aristocracia no vas a creer cuando la veas", la alegría es mutua,
pero si te veo el rostro resplandeciente!, y esas telas Soledad parecen
alas de mariposa, finísimas, no puedo esperar a ver qué vas a
hacer con ellas". Ya es hora de ir buscando ese pretendiente para tu hija, que ya está en edad de ir formando una familia, y que le van a sobrar propuestas mas ahora que viene como toda una dama. Justo en ese momento enfundada en sus pantalones y
con su moño alto entro por la puerta de atrás en dirección a las escaleras
Julia con sus pies descalzos, a paso acelerado en dirección a su
habitación a cambiarse y salir con su disfraz de dama de la aristocracia
francesa del cual tanto le gustaba presumir su madre.
Me gusta esta muchacha y esas decisiones que toma. Esperemos que todo continúe bien. Besos :D
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