Una historia no romántica - Parte I -

 

                                             Les presento a mimarido y La Benjamina

Esta historia la he contado mil veces, porque muchos se sorprenden de la relación que tenemos mimarido y yo, somos como el agua y el aceite, las diferencias son notorias pero más es el amor que nos une, es una historia no romántica, porque empezó de la peor manera... Él era un tipo insoportable... yo no me lo aguantaba... y el decía que yo era una "juega de viva de la capital". Parte del trabajo que me toco hacer al principio era verificar que todas las condiciones de la empresa se encontraran de acuerdo a la ley, y así me tocaba pedirle todas las constancias y el sentía que yo llegaba a pasarle por encima al jefe y "mandarlo", así las cosas entré por la puerta grande a su lista de detestadas, a esto súmele que algunos de los permisos que debían estar al día se encontraban en incumplimiento, entonces tras de mandona insoportable, le llegaba a recalcar sus errores, llego el punto en donde le dijo  a mi jefe que todo lo que se tuviera que ver en la planta lo tramitara él con el jefe de planta, y así casual me dejo fuera del juego. 

El día que logre salir de la oficina para empezar a hacer un poco más de trabajo de campo me toco ir al vivero, ahí un señor súper simpático me atendió todas las solicitudes y me acompaño para hacer los instructivos y tomar las fotos que eran necesarias, al final de la tarde me pregunta, "muchacha y ud donde está viviendo?", en 47 don Jose Luis, "ah bueno si quiere nos vamos a tomar café, voy a decirle a mi esposa y luego la voy a dejar a su casa", y como uno anda necesitado de calor de casa acepte sin titubear, en la casa una señora súper atenta nos atendió con cafecito caliente tortillas recién hechas, y queso, la delicia de casa, la belleza de familia... y en ese momento entró él por la puerta... -y ud que hace aquí ?- ese fue su saludo... !! y en mi defensa su mamá -papi la trajo a tomar café, ya la conoces?, - si claro! - y sin volver a verme siquiera saludo, agarro unas tazas con comida ya cuando iba para afuera, la mamá le preguntó, ¿vas para la casa, porque no la llevas ella esta ahí en 47 !?, -no mami, no voy para la casa- , y salió y se fue... ese día me toco caminar  hasta la casa a unos 4 km entre las fincas de palma ya de noche, cuando llegue a la casa vi que su carro estaba en la cochera, su rechazo fue evidente.

Luego vinieron un par de salidas en grupo, con mi compañera de oficina y un ingeniero de planta, salidas a bailar, a comer y pasar la noche, él siempre se inclinaba por mi compañera, bailaba con ella y era la que siempre le acompañaba en el asiento de adelante, ella intercedía siempre que teníamos que ir súper, o necesitamos salir a hacer algunas vueltas, y él siempre le correspondía, ella le devolvía el favor invitándolo a comer a la casa, de ahí siempre desaparecía yo en el momento oportuno, por lo que él pensó que ella era la autora del almuerzo o cena que lo invitaba... y a mí me daba igual, yo me iba a mi cuarto a cenar. Hasta que llegó Benjamina a nuestras vidas, (ese es un relato que tengo que hacer... El efecto Benjamina) era una perrita callejera, infestada de garrapatas, y pulgas, con su pelo en un solo nudo, sorteaba carro y camiones en las calles y comía de lo que la gente le daba o se robaba de un basurero... hasta que yo la vi y caló tan hondo en mi corazón su estado que a como pude la eche en el cajón de un carro y la mande a bañar , curar, y desparasitar, su fidelidad fue inmediata con el pequeño inconveniente , yo no tenía mi casa aún, estaba en una casa hotel donde no se podían tener mascotas... "pregúntale a César si podemos dejar a la perrita abajo en la casa del él ?, yo paso y la dejo cuando voy para el trabajo y la recojo antes de que él llegue " y así fue, salíamos a escondidas de la casa de huéspedes y la dejaba en la casa de César que tenía espacio y a la vuelta nos quedábamos jugando por el camino, hasta que nos daba la noche y nos íbamos de encubiertas a la casa. Ya todos los huéspedes conocían a Benjamina pero la casera no sabía nada. Un día que salí tarde del trabajo pase a la casa de César y el ya había llegado, yo abrí el portón y encendí la luz... la perrita corrió hasta donde yo estaba y corría de vuelta a las gradas que entraban a la casa... yo le até su correa y salí en carrera cuando justo en las escaleras se encendió la luz " Que hace ud aquí?", y ese vacío en la panza que solo deja el susto de sentirse descubierta. "eeeh hooy Silvia se fue temprano y yo vine por la perra, ella me dio la llave" aaah si ese no era el trato, ella se tenía que hacer cargo de la perra las llaves se las di a ella no a ud... - "eso solo fue hoy, no va a volver a pasar. Buenas noches" y llegue a la casa de huéspedes entre asustada y con mucha rabia, mi compañera no se haría cargo de la perra, así que acelere al proceso de casa para irme cuanto antes a un apartamento propio. Así pasaron dos veces más, hasta que una tarde llegué abrí el portón y me quede con la perrita abrazada llorando... estaba pasando por tantas situaciones a la vez... una ruptura, un cambio de vida y como que la nueva vida no me estaba tratando muy bien, tenía tantas ganas de salir en carrera, cuando desde las gradas a oscuras él habló, "por qué llora?" yo levante la cabeza para ver desde donde me hablaban era el sentado en el escalón de las escaleras, había estado ahí todo el rato… 

Comentarios

  1. Espero ansiosa la continuación de este relato. Me tienes súper enganchada. Besos :D

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    1. ya viene... ya viene, aun tengo a Julia Isabel en pausa también, hoy les dejo un avance.

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  2. Para el viernes fijo salimos con el encargo,¿ y vos como van las reformas ?

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