Amor en tres actos : II Parte
"Dos extraños bailando bajo la luna
Se convierten en amantes al compás
De esa extraña melodía
Que algunos llaman destino
Y otros prefieren llamar casualidad"
La canción detonó los recuerdos, revolcó los
momentos, volvió a sentir aromas, recordó el tacto de la piel... quién no
recuerda un beso, como quién saborea de nuevo el dulce sabor de la miel, ¿que eran, esos dos extraños bailando bajo la luna sin saber cómo darle cabida a ese
amor que se desbocaba?, cada uno cargando el peso del compromiso sin concluir, y
con este juego de pólvora empezando por dentro, eran algo pero no eran nada,
hasta que ella definió su ruptura, y es que no hay mejor momento para
darse cuenta de quién es amigo y quién está a tu lado a pesar de las
circunstancias... y que mejor amiga que la crisis para saber quién es quién, amigos, novios, trabajos y personas
que uno ponía en primer lugar y no supieron ponerte como su prioridad. Con
estas relaciones no se vive duelo ni existe depresión, ya se ha sufrido
suficiente, han sido muchas las lágrimas en la noche a solas, han sido demasiadas
las situaciones frustrantes para seguir dándole cabida a una relación que no
tiene ni pies ni cabeza, ni rumbo ni dirección... se fue y como el humo ya no
queda nada...
Él sí venia de superarse a si mismo de una
depresión después de que el piso sucumbiese debajo de sus pies... su realidad
era otra, las heridas estaban apenas cicatrizando, aún le recordaba, aún
hablaba de ella, aún lloraba.
¡No existe peor enemigo que el recuerdo, que
nos revuelca, aunque nuestra vida siga él nos jala para atrás a seguir llorando
sobre lo que pudo ser y no fue... que desgastante! - Tienes que buscar ayuda,
esto no lo podemos manejar como una conversación casual, yo no sé que soy en tu
vida, pero sé muy bien quién quiero ser, y vos necesitas un psicólogo no una
novia- con la cabeza bajo como quién recibe un regaño toma la tarjeta que ella
le extiende en su mano y promete hacer una cita... Después de la primera sesión
la crisis parecía aumentar, como quién se da cuenta que no es especial para el
mundo, que mucha gente está pasando por lo mismo y en peores circunstancias, y
como quién pierde una venda que estaba sobre sus ojos, se fue dando cuenta que
a el simplemente nunca lo amaron.
Ella como quien maneja un barco en medio de
la tormenta, a voluntad, solo con la brújula de esa mirada con la que hacía unos
meses había echo esa conexión electrizante, sigue a su lado como quien aguanta
las peores, esperando llegar a mares calmos y dejarse disfrutar lo que en algún
momento empezaron crear, hasta que se encontraron esta piedra en el camino. No
existe mejor terapia que darte cuenta de las cosas, que ser consciente de quien
eras en esa relación y de quién eres ahora... no somos especiales, solo somos
nosotros con este complejo de emociones tratando de ser felices... esa fue su conclusión
después de tres meses de terapia...
- ¿Dónde habías estado mi amor
preciosa?-
- Estoy a 5 minutos de tu oficina, vamos por
un café?- Era amor ?, era una relación real?, ella se emocionaba con cada mensaje
que recibía de él, sus manos sudaban, su corazón se agitaba y sus mejillas se
sonrojaban...
Cuando salió estaba el afuera con un casco
para ella ...ahora el viaje era diferente.

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